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Así fue pecar con mi papá

Blanco con vellos rizados cintura culo parado y por supuesto una verga de 20 cm con venas, gruesa cómo Pinga de negro pero Blanca y con la cabeza rosada. 

La verga madura de mi vecino me abre el culo

Desde ese instante, me sentí observada. No acosada ni incómoda… sino visible. Como si alguien hubiera encendido una luz sobre mí, y esa luz viniera de él.

Y mi novia pensaba que era 100% heterosexual

Una tarde de sábado el juego se puso interesante. Empezamos a las cuatro y, sin darnos cuenta, ya era de noche. La luz del cuarto era tenue, solo una lámpara de pie y el reflejo azul de la tele apagada. El ambiente estaba cargado de sudor, cerveza y testosterona. Yo iba en un bóxer negro ajustado. Cruz, a mi lado, llevaba uno gris claro que marcaba todo.

En la alberca me cogí a mi primo

Debo aclarar algo importante: nunca había conocido en persona a mi primo paterno, ya que él vivía en Estados Unidos desde que éramos niños. Sus visitas a México eran raras, casi legendarias en las historias que contaban mis tíos, y yo solo lo había visto en fotos familiares descoloridas o en alguna videollamada ocasional.

Mi papá y yo *

Mi nombre es Hugo, actualmente tengo 31 años, soy de México,  esto me pasó cuando tenía 22 más o menos, soy gay, casi toda mi familia lo sabe, pero soy…

Sebastián el chacal del barrio

Entonces tenia como 15 años pero todos le temían porque parecía un malandro pero el se portaba muy bien conmigo, incluso me defendió un par de ocasiones de otros abusivos de esa escuela. 

Fui a dar a la cárcel y ahí le di las nalgas a un oficial

El oficial que me rompió se llamaba Ramírez, un cabrón de unos 40 años, moreno quemado por el sol coahuilense, cuerpo fornido de gimnasio carcelario, brazos gruesos con venas marcadas, bigote espeso y ojos negros como pozos. Traía siempre el uniforme ajustado, marcando un bulto impresionante en el pantalón caqui, y olía a colonia barata mezclada con sudor macho y autoridad.

El morbo le ganó a la culpa: el novio de mi mejor amiga

El alcohol nos soltó la lengua. Hablamos de relaciones, de lo que nos gustaba en la cama. Marco confesó que Ana era un poco conservadora, que él quería experimentar más. “Como qué?”, le pregunté, mi voz bajando un tono. Él se acercó más, su mano en mi muslo.

Así fue mi primera vez con mi amigo de la universidad

Todo empezó una noche de jueves, después de un examen cabrón que nos dejó fritos. Estábamos en la biblioteca de la uni estudiando hasta tarde, solos porque todos se habían ido. El lugar estaba vacío, solo la luz fluorescente y el olor a libros viejos. Marco y yo nos quedamos revisando respuestas, sentados uno al lado del otro en una mesa grande.

Dormí a Alfonso con un somnífero y me puse su verga en mi culo

Bebió el resto casi sin pensar, el líquido frío resbalando por su barbilla y goteando en su pecho. En menos de cinco minutos, su cabeza cayó hacia atrás contra el respaldo, la boca entreabierta, respirando lento y pesado. El pecho subía y bajaba con ritmo profundo, el abdomen marcado contrayéndose ligeramente con cada inhalación.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.