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En halloween tuve mi primera vez

Entonces él metió su pene en mí, y dios sinti que me dolía y le decía que paré, pero él seguía Hola, ¿cómo están? Yo bien, bueno.  Mi nombre es…

Un indigente joven que me cogió

Voy a contar una de mis primeras expericias que se desarrolló en un lapso de tiempo bastante amplio. En ese entonces iba a la escuela caminando ya que quedaba relativamente cerca de casa, siempre hacia el mismo recorrido, y normalmente me topaba con poca gente ya que me gustaba llegar temprano.

Me estoy enrollando con un elemento de la Marina

En ocasiones lo veo parado y no puedo creer que ese culote soy yo quien se lo está comiendo. Ya llevamos tres mese y se hizo adicto a mi verga y yo a su culo así que nos buscamos a cada rato.

Una polla de 27 cms que tuvo que buscar espacio en el culo de un hombre

Pero su arma secreta, la que lo elevaba a dios y lo hundía en el infierno, era su verga colosal: 27 centímetros de longitud pura, con un grosor que hacía que las manos parecieran pequeñas al rodearla, venas gruesas latiendo como ríos de sangre caliente, y una cabeza bulbosa del tamaño de un puño que goteaba pre-semen como miel espesa cuando se ponía dura.

Mis experiencias con el amigo Uber gay

Cada relato de Bruno me volvia a mi niñez, cuando ya Pablo, el que me desvirgo, estaba preso y no quería que nadie mas me culie.

Soy la zorrita de mi tío y mi papá

Todo esto paso cuando tenía…  años, en ese tiempo ya sabía mi preferencia hacia los hombres. Cada que vez que mi papá me dejaba en la  casa de mi tío cuando se iba al trabajo, siempre que mi tío iba a bañarse yo corría hacia afuera, me paraba sobre unos ladrillos y lo espiaba desde la pequeña ventana del baño, sentía una extraña sensación pero satisfactoria al verlo con todo su cuerpo mojado y cuando daba la oportunidad lo veia pajearse.

Desde la prepa me gusta tragar leche

Un día un amigo me dijo que fuéramos al cerro con un  amigo de él que estaban haciendo un mural en una iglesia le dije que si, nos quedamos a…

Toda la noche me cogió mi primito

En ese momento, mis ojos se fijaron en su entrepierna; se veía algo duro, hinchado bajo la tela delgada, y una oleada de curiosidad morbosa me invadió. Extendí la mano con sigilo, rozando el bulto cálido, y metí los dedos dentro del boxer, envolviendo su verga semierguida. La sentí palpitar en mi palma, creciendo con cada caricia lenta y rítmica mientras lo masturbaba, el precúm resbaladizo lubricando mis movimientos y haciendo que mi propia excitación creciera en silencio.

Mis prácticas en el asilo

Una noche, después de que Jimena terminara su ronda con Samuel, dejándolo una vez más agitado y con esa mirada de deseo reprimido que me clavaba como una daga caliente, no pude resistir más. El asilo estaba envuelto en un silencio opresivo, roto solo por el tic-tac distante de un reloj y el ocasional gemido de viento contra las ventanas empañadas.

La noche que me compré un repartidor de comida chacal

Me excita la idea de seducir a un hetero, de pagar por ese placer prohibido que ellos solo dan por necesidad. Ese día, un martes cualquiera, pedí comida por una app: tacos al pastor con todo, porque el hambre me había atacado después de un día largo en la oficina. No esperaba nada especial, solo saciar el estómago.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.