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Un indigente joven que me cogió

Voy a contar una de mis primeras expericias que se desarrolló en un lapso de tiempo bastante amplio. En ese entonces iba a la escuela caminando ya que quedaba relativamente cerca de casa, siempre hacia el mismo recorrido, y normalmente me topaba con poca gente ya que me gustaba llegar temprano.

Por aquel entonces yo no sabía exactamente sobre mi sexualidad, aunque si me exitaba ver paquetes y nalgas de hombres.

En el camino había más de dos terrenos baldíos llenos de malesa y árboles, en uno de ellos que anteriormente pudo ser una especie de estacionamiento había una construcción como de caseta y más adentro como oficina, por el paso del tiempo invadida por maleza, árboles, basura y personas en situación de calle en ocasiones, algunas veces veía que entraban o salían, pero casi siempre eran jóvenes.

El chico de esta experiencia lo veía a veces que salía justo cuando yo pasaba, y se quedaba parado en uno de los lados de la caseta y solo sonreía y saludaba con la cabeza. Así pasó un buen tiempo, a pesar de vivir en la calle, el parecía bastante limpio, con el paso de las ocasiones comenzamos a saludarnos con un hola o alguna expresión de chavos, si bien el no era menor, si era joven.

Una ocasión estaba una especie de neblina que no dejaba ver a más de 5 metros adelante, y al llegar a la altura del lugar estaba el chico ya esperando, y me saludó diciendo que tuviera cuidado al cruzar, que si quería me acompañaba, yo le sonreí y el se vino junto a mi, estaba vestido con un pants y playera y como a mí me gustaba ver paquetes me llamo la atención el suyo pues se notaba bastante su pene, y era claro que estaba flácido, él se sobó al notar mi mirada y me dijo que cuando quisiera pasará a verlo y platicábamos, al cruzar la avenida por la cual me dijo que me acompañaba, se regresó y yo solo le dije gracias.

Habían pasado algunos días y yo cada vez que me masturbaba pensaba en ese chico que ahora me había regalado una imagen de su verga, me fui más temprano para pasar con tiempo suficiente y ver si se daba la oportunidad de mirar al chico de la calle que me traía caliente todos los días. Iba llegando al lugar y lo vi que estaba platicando con otro chico que también parecía de la calle, al verme le dijo algo y se fue , cuando llegue a su alcance me dijo que era temprano, le respondí que me había caído de la cama, me dijo que fuera que platicara un rato con él, entonces accedí y me guió al interior del lugar, allá donde estaban la construcción y me sorprendió que por dentro el lugar estaba limpio y me llevo a uno de los cuartos más adentro.

Para entonces yo estaba nervioso pero quería estar ahí, él otra vez llevaba puesto un pants y una camiseta sin mangas que deja ver sus brazos musculosos. Pasamos por lo que parecían varias lugares donde dormían personas pero no había nadie y al ver mi cara me dijo que no me espantara que estábamos solos.

Me invitó a sentarme en lo que parecía su cama, eran varias colchas una sobre otra, el se puso muy cómodo y comenzó a decirme que era bueno que estudiara que él no pudo hacerlo y tenía que trabajar duro, al mismo tiempo me tocó la rodilla y dijo que desde que me vio había sentido algo y que sabía que yo también y que le había gustado como lo vi el día de la neblina y que quería saber si podía abrazarme.

Yo me puse nervioso y le dije que no era gay y me dijo que el tampoco pero que si le gustaba yo, que era algo diferente y podíamos experimentar, diciendo esto me hizo acostarme y se puso sobre mi abrazándome y haciéndome sentir su cuerpo a lo que inmediatamente tuve una erección y él lo comentó, que sabía que me gustaba y que estaba esperando que pasara esto.

Entonces sentí como su verga creció, se puso dura y la sentís contra la mis y el bajo su mano para tocar la mía, y yo entre en pánico, me lo quité de encima y le dije que me quería ir. Él me abrazo nuevamente y con su mano llevo la mía a su verga dentro de su pants y me dijo “no te espantes, solo es pasarla bien pero si no quieres no pasa nada… aunque mira cómo me tienes también”.

Ahí pude sentir que su verga no era larga pero si gruesa, y más grande que la mía, estábamos en eso cuando el chico que estaba hace rato afuera con él entro y vió todo y dice “mira que cabrón aprovechandote del morrito”, y eso fue suficiente para yo salir de ahí y él me dijo “no le hagas caso”, siguiendo me sin detenerme y me dijo “abrázame” lo hice y me dio un beso en la frente, “nos vemos mañana”, se despidió y yo salí de ahí caliente y asustado.

A la mañana siguiente repetí el despertar temprano para tener más tiempo de estar con él. Lo encontré en el mismo lugar, esperándome. Esta vez no hubo conversación previa, simplemente un guiño y entró, adelantándose a la habitación, lo que me dio la señal de que lo siguiera.

Lo primero que dijo fue que estaba solo nuevamente y me llevó otra vez hasta su habitación. Esta vez no hubo juego previo. Se volteó hacia mí, y, en lugar de besarme la frente me avisó los labios. Traía el mismo pants que me gustaba que luego supe que era de la poca ropa que él tenía. De inmediato pude sentir como su miembros se puso duro y el mío, también de la pura sensación de poder tocar aquel trozo de carne.

Con un ligero movimiento de sus manos, en mis hombros, me dio la señal de qué me encara frente de él, y fue cuando entonces con mis manos, fui bajando lentamente el pants y poco a poco fue anotándose su zona erógena, primero un montón de pelos largos y después, yo poniendo un poco de resistencia por el elástico, aquella verga gruesa quede rebote, salió frente a mí cuando termine de bajarle la ropa.

Comencé a chuparlo con mi experiencia, primero lengüeta Zos, recorriendo desde su base hasta la punta, oliéndolo, saboreándolo. Luego, con un movimiento de él, me la llevé toda la boca me hizo comérmela de un solo bocado casi me ahogo, pero valió la pena. Era muy gruesa y yo tenía poca experiencia así que como pude fui comiéndomela dejándole con cada movimiento más saliva en aquel miembro Rosa gordo y ya no venas.

Con cada cada que yo me daba el gozaba un poco más. Sus gemidos poco a poco fueron llenando la habitación de sus ecos, y eso me tenía mi a mí. Sin dejar de chupársela, me fue quitando yo también la ropa para quedar completamente desnudo frente a él, y cuando lo notó, me detuvo de la mamada que le estaba dando para ponerme pie. “Ahí quédate” me dijo y se tiró en la cama improvisada a verme mientras se tocaba con la mano derecha su verde de arriba a abajo. Date una vuelta me dijo, y yo le hice caso, porque además me sentía completamente deseado por aquel hombre que el joven que me estaba haciendo suyo con la mirada.

Extender humana, en señal de que me acercara a él y de un tirón hizo que mi cuerpo quedará junto al suyo. Sus penas completamente erectos estaban rozando mutuamente y mi líquido pre seminal estaba a tope. Nuevamente una mamada para llenarlo de saliva, y después él se quitó bruscamente para para girarme y quedar bocabajo. Entonces fue él quien utilizó su lengua en mi trasero y comenzó a comérselo, de tal forma que mis gemidos ahora eran los que llenaba en la habitación.

Un escupí Tahoe, otro más tarde, todo parecía listo para lo que se venía. Yo sabía lo que seguía y él no me dejó ninguna duda cuando escupió una vez más se juntó la saliva en el pene y se echó sobre de mí.

Poco a poco pude sentir como un miembro grueso, entraba y yo gritaba del dolor porque no es lo mismo meterse una verga larga y flaca, que buena más gruesa. Con su brazo izquierdo rodeó mi cuello, apoyándose su pecho sobre mi espalda, y siguió clavándomela al tiempo que me daba pequeños ahorcadas.

Entonces se volvió todo más brusco más y no energía y de Fuerza, dominándome por completo. No lo digo como queja porque estaba yo al mío, disfrutando como su verga entrado y salía lentamente de mi hoyo. Los movimientos hacían más fuertes el día, no Yeimy, sino que gritaba, sentía su respiración de mi nuca y como su cuerpo se llenaba de intensidad en cada movimiento.

“ no tienes idea la cantidad de veces que en estas mismas sábanas, me he venido pensando en este culito” me dijo después de unos movimientos “ y ahora te voy a dejar una huella que nunca podrás olvidar dentro de ti” y luego de eso arreció el movimiento, y tras partes vestidas, más, lanzó un fuerte gemido que me enunciaba que se había venido dentro. Me había preñado.

No hubo necesidad de qué yo me tocara para venirme ni siquiera recuerdo en qué momento fue que eyacule simplemente recuerdo que cuando él terminó se salió de mí y se echó al lado mío, yo también ya estaba completamente extasíado. Aquel joven indigente me había cogido como nunca hasta hoy día.

Ese día no fui a la escuela, me quedé acostado con él y repetimos la faena una vez más, cogiéndome y una tercera, sólo con mi oral. No hubo necesidad que no tocara él mi pene para nada. Yo estaba feliz de verlo a él completamente satisfecho, y de saber que fui yo el que logró que él estuviera así.




















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