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Soy cornudo y soy feliz. Así me engaña mi mujer

Despues de algunos años de casado en los que acepte de buen grado mis cuernos, deciodi que era hora de disfrutar sin complejos lo maravilloso que es tener una verga de 25 en el fondo del culo. Lo logre cuando conoci al “sargento” que me había su esclavo .Pasó que, cierta vez, cuando me tenia en las nubes cogiéndome por una hora, quizá, sin sacarme esa verga de ensueño, se me ocurrió comentarle que uno de mis anhelos era ver a mi mujer ensartada en una escultura de ébano como la suya.

Le dije: …. Sargento, que divina la tienes, me gustaría que mi mujer se deje coger con vos y ver como te chupa esa pija, la trague y que se moje toda. Y también que me cojas delante de ella Quedó intrigado.
-Cómo es eso, vos hacés que la culien a tu mujer.
-Todavía no, en realidad, le vengo rogando hace tiempo que quisiera ver cómo se la cogen pero se opone. 
-Entonces no es muy puta tu mujer.
-La verdad que no, a ella le gusta la pija pero no es zafada. Igual, yo sé que ella coge con un par de amigos. Por que ya vés, la mia es muy chica y yo acepté hacerla culiar de vez en cuando para que sea feliz.
-Pero, te gustan mucho los cuernos, entonces.
-La verdad que me adapté a la situación de llevar mis cuernos desde hace mucho tiempo, desde cierta vez que la encontré cogiendo con un hermano mío en el baño de la casa de mis padres, durante un almuerzo familiar. 
-Cómo fue eso, me preguntó.

Resulta que a mitad de la tarde, luego de una larga sobremesa, casi todos estábamos jugando al croquet sobre el jardin y me intrigó por qué demoraba mi mujer que había ido al baño. Y fui a buscarla, pero mi libidinosidad apareció de golpe, sin que me dolieran los cuernos, cuando entré de golpe al baño y mi hermano la tenía ensartada por el orto dando la espalda a la puerta. Mi mujer miraba adonde yo estaba y en el momento que entre, vi su mirada desesperada, pero no de susto porque yo llegué. Me miró rogándome que la dejara seguir culiando porque estaba disfrutando muchísimo. Sus ojos lo decian todo, como reclamándome o explicándome, que se hacia coger por que yo, justamente lo que no hacía bien era cogérmela. Los dos sabíamos que mi verguita de 11 no la satisfacía y que tardie o temprano, buscaría la pija de sus sueños. Mi hermano estaba tan concentrando haciéndole el culo y comiéndole el cuello, que nunca miró para atrás. Entonces le hice señas con un dedo en mi boca y me senté a mirarlos largo rato. Ella miraba al cielo cuando más le entraba la verga de mi hermano que la tiene bastante grande, no tanto como la tuya, pero si grande. Creo que son unos 22 centimetros y gruesos. Ella se lo tragó fácilmente.

Cuando mi hermano aceleró la cogida con mi mujer y empezó con los ronquidos de la acabada, me salí del baño y antes me despedi con un beso silencioso que mi mujer agradeció con una caída de ojos. Pareció decirme que la pija era de película, que la había encontrado al fín y que la disfrutaría para siempre, si yo no hacia lío, claro. Por supuesto, no quise jamás hacer quilombo a mi hermano y arruinarle su matrimonio. De cualquier modo, los cuernos ya estaban metidos y me había encantado ver como la culiaban a mi mujer, con delicadeza, mucho respeto y protegida de habladurías. .
Cuando llegamos a casa, mi mujer me preguntó si no estaba disgustado y le dije que para nada. Solo que me hubiera gustado no enterarme nunca que me metia los cuernos. .Solamente te pediré que me digas una verdad. Cuántas veces me corneaste antes. Me dijo que solamente tres veces.

Una con su propio hermano que la culiaba muy de jovencita creo que desde los 14 años; y que luego de nuestro matrimonio la siguió cogiendo mucho tiempo, hasta que ella misma paró porque su cuñada sospechaba algo. Otra vez con su padre cuando le dijo que sabia lo del hermano y que le haría la vida imposible si no se dejaba culiar con él. Con el padre no fue feliz, porque la trataba como una puta apretándola y casi asfixiándola, le mordía el cuello y las orejas en el momento que acababa. Pero ella dice que tenia la pija mas grande que alguien se hubiera imaginado. Cuando el padre no estaba en copas, le disfrutaba la verga hermosamente hasta que enfermó y dejó de cogérsela. Cuando superó un problema cardiaco, el padre juntó a la familia, dijo que se habia vuelto puto y drogadicto y se fue a vivir a otra provincia con un pendejo de 30 años. Ella siguió culiando con el hermano y conmigo sin saberlo yo.
Asi ocurrio en el futuro, que me la cogia con mi pequeña verga y la dejaba super caliente, de modo que una y otra vez volvia a bscar a mi hermano para poder acabar dos o tres veces en una tarde.

Mi felicidad estuvo completa cuando finalmente ella tomo la decisión de contarle a mi hermano que yo consentia todo y le rogo que me dejara verlos culiar. 
Confieso que toque el cielo con las manos cuando la vi por primera vez llorar de felicidad al tener la pija tan ansiada, cogiéndola tanto por la concha como por el culo. 
Ahora estamos en una especie de periodo de pruebas, porque ella quiere las dos vergas al mismo tiempo, porque mi hermano sabe cogérsela muy bien por el culo, de modo que esta decidida a que yo me la culie por delante, para que su macho se ocupe del ano, como dueño absoluto que parece ser desde hace un tiempo. 

En realidad, jamas la hice feliz a mi mujer cuando le atravesé la concha, de modo que estoy decidido a proponerle que su bella vagina, también tenga un nuevo dueño. El sargento y sus 25.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.